Madrid, 26 de Octubre

Final de mes. Apurar la famélica despensa y hurgar cada centímetro del frigorífico, medir cada céntimo con un rigor escrupuloso, regatear el número de cervezas en la noche madrileña, degustar con orgásmica sensación cada bocanada del cigarrillo, sentir el amargor de minutos espesos y longevos, engañar a una acomodada zozobra, tragicomediar las compras insalvables, engarrotar las piernas para contrarrestar amnesia de metro, renunciar a la cultura y al ocio como marionetas contrarreformistas de 1968, alienarse con la supervivencia como única meta...
¿Y qué ocurre cuando este fin de mes es menos agorero que el comienzo del siguiente?

No hay comentarios:

Publicar un comentario