Las consecuencias del abuso de felicidad en el que se suele caer por el consumismo feroz, y sin medida, de sensaciones que avivan el espíritu pueden derivar en la gangrena cardiaca, en el hastío de pasiones. Éstas, pueden corroer a la ilusión y provocar sonrisas forzadas. La sensación de monotonía aparece cuando la capacidad de sorpresa se reduce a inocuas conversaciones de ascensor.
La buena noticia es que estoy a tiempo. Parto de una base sólida que aun no ha sido afectada. Esgrimo las armas necesarias para superar cualquier revés. No contemplo derrota y siento, con más intensidad que nunca, que no estoy sólo ante el peligro.
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