Madrid, 24 de Febrero

¿Cómo dibujar frases y párrafos cuando no se tiene nada que contar? Básicamente apoyándose en la retórica vacía. Esa que invoca el cómo contar más que la relevancia concreta del hecho en sí.
Así podría llevarme horas pulsando teclas, podría hasta llevarme algún aplauso por la conjunción (semánticamente inconexa) de frases de salón. Pero no soy capaz... No sé contar por contar. Yo siempre he contado por causar impresiones y extender opiniones, no por edulcorar pupilas sin más pretensión.
Cojo los inicios de un proyecto olvidado y no sé cómo colocarle tan siquiera una palabra. Me cabreo y apago el portátil, pero vuelvo como un perrito faldero a rogarle otra oportunidad. Busco desesperadamente estímulos que aviven a las musas, pero vuelvo a caer rendido ante el cansancio mental al que me someto durante siete horas al día. Devoro cigarrillos de liar y latas de cerveza, buscando que la embriaguez me haga soñar al menos frases que tengan un hueco sin avergonzarme, pero parece que ya no funciona.
Antes de derrumbarme sobre el sofá esperando a que llegue la hora de acostarme (parece mentira que yo desee con insistencia ese momento), recuerdo unas frases que escuché en un café a la vieja usanza que vendió encanto y dignidad por clientela en tan sólo treinta minutos. Debo luchar contra la desidia, obligarme a escribir, perseguir el sueño. Y aquí estoy, muy lejos de lo que espero y me exijo pero orgulloso de, al menos, llenar con retórica vacía un diario de viajes.

1 comentario:

  1. El mundo (o por lo menos yo) necesita personas como tú, que no se dejan vencer, que no tiran las toalla, que llenan siempre el vacío, incluso cuando no se dan cuenta.
    Y si tu voluntad sigue apagándose siempre volveremos a La Granja, y mientras bajan las luces y todo se transforma volveré a decirte que creo ciégamente en ti, que si alguien puede conseguirlo ése eres tú!!
    Zerua

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