Madrid, 26 de Abril

Hace algunos años pensé que había madurado totalmente. Ahora sé que no fue así y que continua sin serlo. Sí, vivo sólo en una ciudad nueva, trato de, con más pena que gloria, sacarme las castañas del fuego y, en cierta medida, soy consecuente con mis actos. Pero esto son sólo pinceladas en un lienzo desnutrido. Aún no he tomado conciencia de mí mismo. Aún no considero que soy yo y mis circunstancias porque, en las entrañas de mis pensamientos, donde habitan aquéllos de los que no solemos hablar, reside la tranquilidad de las espaldas cubiertas. Si un efecto dominó de desgracias cercenara mi círculo vital, sé que no acabaría durmiendo en estaciones de metro y mendigando algo para comer. También sé que me acogerían a mesa, mantel y cama. E incluso, en un acto de suma desvergüenza y cobardía, podría hasta solicitar un crédito a fondo perdido al 'Banco Progenitor'. Esa puede que sea la explicación que justifique, en el más absoluto de los paros, que llegue de madrugada apestando a alcohol. También puede que explique lo poco que me duran los trabajos, porque, aunque me disfrace de 'currela sin fronteras', sigo siendo un sivarita laboral que, para más inri, se tiene en muy alta estima.
Pero, ¿por qué carajo me dejaron estudiar lo que me gustaba en virtud de lo que hacía falta? ¿Será el Plan Bolonia un acierto desde este punto de vista? ¿Habrá que aconsejarles a los que vienen que dejen sus estudios universitarios para buscar una profesión? Definitivamente NO. Esta crisis no es, realmente, económica. Se trata de una crisis social. Se promueve acabar con el conocimiento, con la sabiduría. Con todo aquello que nos hacía mínimamente libres. Se trata de que entendamos, apelando al instinto básico de la supervivencia, que somos piezas de un engranaje sistémico y que, por tanto, no se nos pide que pensemos, lo que importa es que seamos productivos. Se nos pide abandonar nuestros sueños en pos de engordar el despotismo neocon.
Puede que no haya madurado, pero también es posible que me estén haciendo creerlo. Depende de lo que se quiera entender por madurar. Si se piensa que madurar es el hecho de traicionarse poco a poco, estoy aún lejos; en cambio, si entendemos que madurar es ser consciente de lo que pasa a tu alrededor y obrar en consecuencia, puede que me pille de camino.

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