Madrid, 30 de Abril

Siete meses. Parece que fue ayer cuando puse mis pies en la megápolis. Aquel chaval era un joven ingenuo y soñador que venía a comerse el mundo. Ingenuo porque creía que le estaban esperando las oportunidades; soñador porque, además, las construía a la medida, sin peros ni objecciones. Caminaba por las arterias de la ciudad con la cabeza alta, con la mirada fijada más allá de donde alcanza la vista. Tocaba las puertas sin complejos, sin dudas, como el dandy que siempre creyó ser. Las negativas que se encontraba las relativizaba con una parsimonia positivista muy distante de la realidad que le rodeaba. No tenía problema alguno en subsistir, aún se acordaba de las desventuras londinenses que le construyeron una armadura contra la desdicha y el desasosiego. Conservaba la paciencia intacta bajo proyecciones de ensueño para 2010.
Sin embargo, algo pasó al comienzo del nuevo año. Fue el chispazo que previene del incendio. El sueño de una tarde de octubre se vino abajo por completo y con él, la ingenuidad y el sueño se transformaron dramáticamente. Se vió entre la espada y la pared y vendió su alma al diablo. Fueron dos meses donde perdió su energía, su ilusión, su pasión. Harto de estar harto, forzó su despido. Fue, por primera vez en su vida, precavido, ahorró más que gastó. La hormiga mató a la cigarra en un homicidio aún sin esclarecer. Fue entonces cuando, por arte de algún bucle burlón del destino, volvió a recobrar su carácter ingenuo y, sin vacilar, se lanzó al sueño de vivir de la palabra escrita. Y falló. En un mes sólo ha rellenado torpemente diez folios de una historia que se escurre entre sus dedos. Y lo peor es que las fuentes de financiación que había buscado han sufrido el mismo efecto dominó que las oportunidades que buscaba.
Ahora no hay día que no lea a Machado para recordarse que 'al volver la vista atrás se ve el sendero que no se ha de volver a pisar'.
No sé si seguiré escribiendo con la intensidad necesaria, no sé si volveré a aceptar trabajos de mierda, pero sí que sé que la aventura no va a terminar.

No hay comentarios:

Publicar un comentario