Madrid, 9 de Diciembre

Y al fin se produjo. Se hizo de rogar, quizá en exceso, pero llegó. La conversación más esperada desde hace un mes no defraudó. Fue austera y no muy larga, pero contundente y cargada de fundamentos.
Me encontraba sentado en el salón, apurando los últimos miligramos de nicotina de un cigarro que sabía a fracaso. De nuevo, las llamadas pendientes de una mañana poco fructífera se ahogaban en tonos interminables y cínicas negaciones. Allí, con la mirada perdida en la pírrica pared de color ocre, mis pensamientos se debatían entre una paciencia bastante perjudicada y una ansiedad incipiente. Buscaba el vacío mental sin mucho éxito, mirando el reloj de reojo con la estúpida esperanza de que las horas me devolvieran de nuevo una sonrisa. Ante el fracaso de la acción, me trasladé al pasado reciente. Recordé los buenos momentos de este último fin de semana, escarbé mis sentimientos para tratar de comprender algunas de las sensaciones que me habían usurpado. Todo valía para mantener la cabeza alejada de un presente que ya se extendía en el tiempo más de lo que le correspondía.
Fue entonces cuando mi obsoleto tono del móvil destrozó aquel denso silencio. La voz de aquella mujer casi la había olvidado. Hacía ya mucho desde que me despedió de su despacho con un puñado de promesas. El aluvión de noticias esperanzadoras sobrepasó parcialmente mi capacidad de reacción, aunque realmente no se la esperaba. Simplemente me limité a escribir todo aquello que escuchaba.
El lunes a las 11 te quiero ver en mi despacho para cerrar los flecos.
Me faltó contestarle que hace ya tiempo que estoy sentado en la sala de espera rezando porque se abriese de una vez por todas la puerta.

4 comentarios:

  1. Enhorabuena!!! Me alegro que este episodio de un posible nunca acabar haya finalizado con exito. Por fin el primer capitulo de libro, ha acabado con buen pie.
    Cuidate y mejora la sociedad

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  2. Por fin llegó esa merecidísima llamada. Ahora empieza tu aventura en todo su esplendor, tu oportunidad, y me alegro tanto de estar aquí para verlo...
    Confío ciégamente en ti.

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  3. Vas ha ser el hombre cabreado más feliz del mundo :P ¡Y nuestro primer periodista asalariado!
    Sabes, creo que no te lo he dicho nunca, pero me alegra compartir contigo esta experiencia extrasevillana, extrafacultativa y extrafiestera.
    ¡Ánimo con los que van a ser los últimos niños vendidos!

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  4. ¿devatían?, ¿escarvé?...
    Pásame el teléfono de tu nueva jefa que tengo que comentarle un par de cosas...

    Me alegro por usted, Tagle.

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